sábado, 4 de octubre de 2014

Después de un eterno silencio que pinchaba y siguió envolviendonos, levante la mirada y me anime a hablarle:

- Deje de hablarte porque sentía que te molestaba.
- ¿Y qué te hacia pensar eso?
- No me diste ni una razón para no hacerlo.

No hay comentarios: